🌾 ✔ Sin Gluten: Apto para Celíacos
Estas galletas saladas de avena y sésamo sin gluten quedan finas, con un sabor suave y un toque tostado muy agradable. Se preparan sin huevo, leche ni mantequilla y sirven tanto para picar solas como para acompañar una crema.
La harina de avena absorbe el agua poco a poco. Por eso dejamos reposar la masa antes de estirarla. El sésamo se añade dentro y en la superficie para que todas las galletas tengan sabor sin quedar cubiertas por una capa que se desprenda.
Utiliza ingredientes aptos para personas celíacas y revisa el etiquetado de los productos procesados. Evita la contaminación cruzada usando superficies, recipientes y utensilios limpios o exclusivos para preparaciones sin gluten.
Más información sobre celiaquía y cocina sin glutenLa receta incluye medidas exactas, fotografías de los pasos principales y explicaciones sencillas para saber cuándo la masa está seca o demasiado húmeda.
Antes de empezar
Lee la receta completa y deja todos los ingredientes pesados sobre la mesa. En las masas sin gluten conviene trabajar con una báscula, porque una cucharada de harina de más puede hacer que la masa se abra y una cantidad excesiva de agua puede volverla pegajosa. Empieza siempre con la cantidad menor de líquido indicada y añade el resto poco a poco.
Precalienta el horno con tiempo y prepara dos hojas de papel de hornear. La masa se estira entre ellas, de modo que no hace falta llenar la encimera de harina. Esto facilita el trabajo y también ayuda a mantener una cocina segura cuando se cocina para una persona celíaca.
Información rápida
| Preparación | 20 minutos |
|---|---|
| Reposo | 20 minutos |
| Horneado | 14–18 minutos |
| Temperatura | 175 °C |
| Cantidad | 28–32 galletas |
| Dificultad | Fácil |
Ingredientes
- 180 g de harina de avena certificada sin gluten.
- 40 g de maicena certificada sin gluten.
- 30 g de semillas de sésamo certificadas sin gluten.
- 1/2 cucharadita de levadura química sin gluten.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 50 ml de aceite de oliva suave.
- 105–125 ml de agua templada.
Qué harina utilizar: Utiliza únicamente harina de avena con certificación sin gluten. La avena corriente puede contaminarse durante el cultivo o el envasado. La maicena ayuda a que la textura sea menos pesada.
Seguridad para personas celíacas: Comprueba también las semillas y la levadura. Limpia el molino, cuenco, rodillo, bandeja y superficie si antes han estado en contacto con trigo.
Cómo hacer galletas saladas de avena y sésamo sin gluten
Paso 1. Mezcla la harina y el sésamo
Pon la harina de avena, la maicena, 20 g de sésamo, la levadura y la sal en un cuenco. Remueve desde el fondo para repartir bien todos los ingredientes.
Reserva el resto del sésamo para la superficie. Mide el aceite y 105 ml de agua templada.
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Paso 2. Forma la masa y deja reposar
Añade el aceite y el agua. Mezcla con una cuchara hasta que desaparezca la harina seca y después presiona con las manos.
Tapa el cuenco y espera 20 minutos. La avena seguirá absorbiendo agua y la masa se volverá más firme.
Paso 3. Estira y corta
Estira la masa entre dos papeles hasta unos 3 milímetros. Retira el papel superior, añade el sésamo reservado y pasa el rodillo con suavidad para fijarlo.
Corta cuadrados y pincha cada pieza. Pasa el papel a una bandeja fría.
Paso 4. Hornea hasta dorar
Hornea 14 minutos y revisa los bordes. Gira la bandeja si un lado se dora antes y continúa de dos en dos minutos.
Retira las piezas pequeñas cuando estén listas para que no se quemen mientras el centro termina.
Paso 5. Enfría por completo
Pasa las galletas a una rejilla. Calientes pueden parecer flexibles, pero se vuelven crujientes al perder el vapor.
Si continúan blandas una vez frías, sécalas 4 minutos a 150 °C.
Qué aspecto deben tener antes de hornear
La masa correcta se puede estirar sin pegarse al papel y sin abrirse en muchos trozos. Debe sentirse suave, pero no húmeda. Al pasar el rodillo, intenta que el centro y los bordes tengan el mismo grosor. Si una zona queda mucho más fina, se tostará antes; si queda más gruesa, conservará humedad y parecerá blanda al enfriarse.
No hace falta que todas las piezas sean idénticas, pero sí conviene agrupar tamaños parecidos. Los recortes pueden unirse una sola vez y volver a estirarse. Si se trabajan demasiadas veces, la masa pierde humedad y las últimas galletas pueden quedar más duras.
Cómo saber si la masa tiene el punto correcto
La masa correcta se puede estirar sin pegarse al papel y sin abrirse en muchos trozos. Debe sentirse suave, pero no húmeda.
Si está seca añade una cucharadita de agua. Si está pegajosa después del reposo, incorpora una cucharada de harina de avena.
Errores frecuentes y cómo solucionarlos
La masa se rompe: Si está seca añade una cucharadita de agua. Si está pegajosa después del reposo, incorpora una cucharada de harina de avena. Haz el ajuste en cantidades pequeñas y espera un minuto antes de volver a añadir nada. Muchas harinas sin gluten tardan un poco en absorber el agua.
Las galletas quedan blandas: no siempre significa que la receta haya salido mal. Déjalas enfriar por completo sobre una rejilla. Si el centro continúa flexible cuando ya están frías, vuelve a ponerlas unos minutos en el horno a 150 °C. Este segundo secado debe ser suave para no quemar los bordes.
Unas se doran antes que otras: abre el horno, retira las piezas que ya estén listas y deja las demás unos minutos más. También puedes girar la bandeja. No esperes a que todas tengan exactamente el mismo color, porque los ingredientes y el tamaño influyen en el dorado.
Cómo saber cuándo están listas
Mira primero los bordes: deben sentirse secos y presentar un dorado ligero. La parte central puede estar todavía un poco tierna al salir del horno, ya que terminará de endurecerse mientras pierde calor. Si esperas a que esté completamente rígida dentro del horno, es fácil que la galleta termine demasiado tostada.
Antes de guardar todo el lote, parte una pieza que ya esté fría. El interior debe verse seco, sin una franja húmeda ni aspecto de masa cruda. Esta prueba sencilla es más fiable que comprobar una galleta caliente.
Consejos para que queden crujientes
- Respeta el reposo para que la avena se hidrate.
- No pongas todo el sésamo en la superficie.
- Mantén un grosor uniforme.
- Vigila las galletas exteriores.
- Espera a que estén frías antes de guardarlas.
Cambios sencillos que puedes hacer
- Añade orégano o tomillo.
- Utiliza sésamo blanco, negro o una mezcla.
- Sustituye parte del agua por una bebida vegetal sin gluten.
- Corta tiras para acompañar una sopa.
Cómo servirlas
Combina bien con queso crema, hummus, aguacate o tomate. También puede servirse como acompañamiento de una ensalada en lugar de pan.
Conservación
Se conserva durante 6 días en una caja seca y bien cerrada. Si pierde crujido, calienta unos minutos a 150 °C y vuelve a enfriar.
¿Toda la avena sirve?
No. Debe llevar certificación sin gluten.
¿La receta lleva huevo?
No.
¿La receta lleva leche?
No, siempre que todos los ingredientes elegidos estén libres de lácteos.
¿Puedo quitar el sésamo?
Sí, pero la galleta tendrá un sabor más suave.
¿Por qué se rompe la masa?
Puede faltarle agua o reposo.
¿Por qué queda blanda?
Puede estar gruesa o necesitar unos minutos más de secado.
¿Puedo usar copos triturados?
Es mejor harina fina para conseguir una masa uniforme.
¿Se puede congelar?
Sí, una vez horneada y fría.
¿Cuánto dura?
Unos 6 días bien cerrada.
¿Cómo evito contaminación cruzada?
Usa ingredientes certificados y utensilios limpios y separados.
Conclusión
Con harina de avena certificada y sésamo puedes preparar unas galletas saladas sencillas y aromáticas. El reposo, el grosor uniforme y el enfriado completo son las tres claves para que queden crujientes.






Gracias por hacer que hornear sin gluten sea tan fácil 💕
Hecho en casa y sin gluten, ¡quedaron deliciosas! 🥰